martes, 12 de noviembre de 2013

La hoja de coca, entre la tradición y el delito

Los cocaleros, encabezados por Evo Morales, crearon en 1987 su propio partido: el Movimiento al Socialismo (MAS). El discurso del movimiento cocalero se basaba principalmente en la defensa de la hoja de coca y en la oposición frente a la erradicación forzosa de los cultivos. La defensa de la coca se entendía como la defensa de la historia y de la cultura indígena. La ideología “marxista” ha evolucionado considerablemente desde los tiempos de las primeras movilizaciones cocaleras. El nuevo programa del MAS abarca muchas más cuestiones y no es sólo la defensa de la hoja de coca: trata de los asuntos importantes para todo el sector indígena, como: la protección del medio ambiente, los recursos naturales, la biodiversidad, los cultivos alternativos, la educación bilingüe y multicultural, los modelos de desarrollo autónomos propios y el reconocimiento de la diversidad étnica. 

La hoja de coca fue utilizada desde el período tiwanacota y del incanato en esta parte de América. Los incas aprendieron el cultivo del árbol sagrado por las enseñanzas de Manco Capac, el Hijo del Sol, y su uso llegó a generalizarse entre los indígenas y en los sectores populares, entre ellos los obreros, que mastican coca para quitarse el hambre cuando trabajan. De ahí deriva el masticado de coca o acullico por parte de mineros y obreros de la construcción, así como indígenas del campo.

Cabe resaltar que el masticado de la hoja da lugar a la producción de cocaína en pequeña cantidad, la cual actúa como un anestésico natural en la mucosa bucal y estomacal, de ahí su efecto de adormecimiento, quitando el hambre de la persona consumidora, aparte de otros efectos colaterales en el organismo, como la desnutrición del individuo. Esta tradición milenaria del consumo de hoja de coca, se ve amenazada por el narcotráfico.

En la actualidad varios funcionarios del estado se han visto relacionados con delitos de Narcotráfico. La detención del exjefe antidroga del Centro de Investigación y Generación de Información dependiente del Ministerio de Gobierno (Cigein), René Sanabria, por tráfico de estupefacientes en Miami, Estados Unidos, sumado al supuesto desvío de coca por el ex director general de la Hoja de Coca e Industrialización (Dicoin), Luis Cutipa, que guarda actualmente detención en la cárcel de Patacamaya, y, lo último, que el ex viceministro de la Coca, Dionisio Núñez, se encuentre libre bajo medidas sustitutivas por cobros irregulares a sus compañeros cocaleros, plantean un futuro incierto en cuanto a la temática que envuelven. Resulta que la sagrada hoja milenaria, de un tiempo a esta parte, está degenerando a importantes autoridades legalmente responsables con la problemática por acciones que denotan intervención directa de ellos en la posible comisión del delito de narcotráfico.

Ahora, los cocaleros pretenden subir de 12.000 hectáreas que les permite la Ley 1008 para cultivo tradicional a 20.000 hectáreas, la pregunta es obvia, si con lo permitido actualmente es desde ya complicado controlar la ética y honestidad de los funcionarios públicos encargados de combatir el narcotráfico, con la subida casi al doble, la tendencia de esta problemática se predestina a ser inmanejable e incontrolable. 




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